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Yaxchilán Zona Arqueológica

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Para llegar a Yaxchilán, el viajero debe llegar primero a Frontera Corozal, lugar donde se encuentra el Centro turístico Escudo Jaguar, y surcar las aguas del sagrado Usumacinta, el río más caudaloso de México y el más largo de América Central. Yaxchilán se originó como una pequeña aldea hace alrededor de dos mil años; con el paso del tiempo se transformó en una de las ciudades más importantes de la cuenca del Usumacinta.

Un espléndido escenario de selvas altas siempre verdes cobija a este magnifíco sitio arqueológico famoso por su arte escultórico patente en estelas y dinteles. Para construirlo los mayas aprovecharon las características del terreno de una península rodeada por un meandro del río.
El desarrollo de Yaxchilán se dio entre los años 350 y 810 d.C. Aunque la expansión política del sitio sobre la región se produjo durante el gobierno Escudo Jaguar I, quién ascendió al trono en 681 d.C., fué durante el régimen del Pájaro Jaguar IV cuando Yaxchilán alcanzó su fisonomía y consolidó su hegemonía, ya en el siglo VIII.

La superficie de la ciudad es muy extensa pero su visita se restringe actualmente a parte de la Gran Plaza, la gran Acrópolis, la acrópolis pequeña y la acrópolis sur. A la Gran Plaza se accede a través del edificio 19, conocido también como El Laberinto, a causa de la compleja distribución de sus cuartos. En los terrenos de la plaza se localizan el juego de pelota y pequeños conjuntos de edificios que, en algunos casos, parecen haber tenido la función de palacios. En varias de las construcciones se encuentran todavía los dinteles que narran la historia dinástica de la ciudad; destacan además los edificios 12 y 22. La gran estela 1 se yergue sobre la plaza mostrando al Pájaro Jaguar IV.3

La emoción acompaña el ascenso por la escalinata que comunica la Plaza con la Gran Acrópolis presidida por el magnifíco edificio 33, el más soberbio del sitio. La crestería, su escalera jeroglífica con escenas de Pájaro Jaguar IV jugando la pelota, los dinteles, la escultura decapitada de pajaro jaguar IV en su interior, son sus características más sobresalientes. Una leyenda lacandona cuenta que cuando la cabeza del Pájaro Jaguar vuelva a su sitio, el mundo será devastado por los jaguares celestes.

Por senderos a través de la selva se llega a la Acrópolis Pequeña y Sur. En el Edificio 40 de la primera, hay restos de pintura mural. La segunda está integrada por dos plazas; alrededor de las cuales se distribuyen los edificios. Entre ellos destacan por sus inscripciones los que llevan los números 42 y 44.